lunes, 5 de diciembre de 2011
jueves, 1 de diciembre de 2011
jueves, 24 de noviembre de 2011
miércoles, 23 de noviembre de 2011
jueves, 17 de noviembre de 2011
lunes, 14 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
noviembre arriba, al toro
nuevas vibras
cerramos
el ciclo
que se convierte en otro
nunca cierra
quiero estar
bien
y solo
depende de
mi
domingo, 30 de octubre de 2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
estancamiento efímero pero insondable
El tiempo que estuve encerrada en el ascensor no fue mucho
no
pero me hizo pensar.
Entre el quinto y el sexto no hay nada; hay pared.
Así estoy,
estancada
trabada.
El primero, el segundo, el tercero y el cuarto ya están atrás.
No voy a volver ahí.
No voy a volver a ir.
No porque no puedo.
Entonces que me queda
Intentar ver cómo salgo,
que muevo,
o cómo lo muevo
Arriba de los botones
" No intente salir por usted mismo, existe la posibilidad de caer al vacío"
Pero si no me ayudo yo..
no voy a salir
Extraño las certezas
Eso de subirte al ascensor
y saber que vas a llegar a donde querés
Y capaz se frenó ahi porque yo no se a donde quiero que me lleve
La crisis
se expande
me agota
me da sed
se me traba en la cabeza
y no me deja
hacer
sábado, 22 de octubre de 2011
miércoles, 19 de octubre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
martes, 11 de octubre de 2011
Dijo Tomas Eloy "Quizás escribimos para ser otros"
Dijo Flaubert: hoy he sido "hombre y mujer a la vez, amante y amada al mismo tiempo, estuve paseando a caballo en un bosque, en una siesta de otoño, bajo las hojas amarillas, y yo era los caballos, las hojas, el viento, las palabras que se decían y el sol rojo que les hacía entornar los párpados ahogados de amor"
Digo yo, si ni siquiera es fácil ser uno mismo y hacerlo bien, lo que debe ser ser otros...
miércoles, 5 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Anoche
Soñé que iba en el auto, manejando, y al lado mío iba un hombre.
No se quien es.
En la mano derecha tenía incrustada una cucaracha, parte abajo de la piel y parte arriba.
Alguien iba en el asiento de atrás, y yo en código le preguntaba si había visto la mano
Me contestaba que sí, pero que siguiera manejando; que si el hombre se enteraba que yo sabía cualquier cosa podría pasar.
No se quien es.
En la mano derecha tenía incrustada una cucaracha, parte abajo de la piel y parte arriba.
Alguien iba en el asiento de atrás, y yo en código le preguntaba si había visto la mano
Me contestaba que sí, pero que siguiera manejando; que si el hombre se enteraba que yo sabía cualquier cosa podría pasar.
viernes, 23 de septiembre de 2011
el vacío en cinco tiempos
1.
El té se enfrió y todo el azúcar estaba abajo. Odiaba que pase eso y también detestaba a la gente que dice “voy de”, sabiendo que se dice “a lo de”.Esa tarde tenía tanto que hacer…pero nada era tan importante como para sentirse obligado a hacerlo. Le gustaba “hacer que hacía” cuando en realidad no hacía.
Su madre lo llamó al celular y le contó que se había roto el lavarropas, que al perro de Tita lo atropelló una moto y que- ahí la dejó de escuchar. Hacía seis años que vivía solo y había tomado la costumbre de escuchar las dos primeras cosas que le decía la mamá. El ritual se repetía incesante, a los diez minutos volvía a prestar atención; entonces interrumpía con un: vieja suena el timbre o un se me hierve el agua y solo a veces con un me llaman al otro teléfono.
Martín cortó, se sonó los dedos de las manos y se sintió vacío como si su relación con el mundo se hubiera ido con el ruidito que hicieron el índice y el mayor al juntarse y chocar.
Ruth pensaba y cuando suspiraba largaba todo lo que podía. Hacía frío y se podía oler el aire y en el fondo la leña. Cuando la noche olía a leña se acordaba de su abuelo y el asado, de la pava llena de humo y de la casa del campo.
Caminaba – tac, tac, tac- y el vacío no se iba. El vacío del shampoo, la mantequera sin manteca, la nada del sillón, el llanto que no estaba, la ceniza del sahumerio consumido al piso; la bola del desodorante que se secó y ya no rueda. Y el placard abierto, todo. Cajones y puertas, perchas y estantes, mezclados, absurdos, rotos, vacíos.
Afuera y en la nariz y en la pera y en las piernas hacía frío. Pero en el pecho sentía un calor que no era de ella, tres gotas bajaban hasta su ombligo y le molestaba. Pero seguía caminando.
3.
Ahora es de noche y Ana está sola, acostada boca arriba. No mira el techo, sí, sí tiene los ojos abiertos pero no mira el techo. No sabe cuanto tiempo esta así hasta que reaparece: reaparece lo bueno, lo que de día se justifica con reflexiones algo simples. Lo que de día se olvida entre las llaves, el laverap y la cola del banco.Está ahí puede sentir sus pies más grandes que lo normal, las imágenes están entre ella y el techo. En el aire de arriba de la cama, ese aire que se calienta, sube y se apelmaza. Le molesta la sábana, se le enreda en todas partes y se sacude.
Cierra los ojos y se mueve casi con ira, apretando los dientes como puños. Cree irse un segundo de la habitación, pero no: de nuevo lo bueno. Eso que mientras hay luz se esconde detrás del horno sucio, en el trabajo, en la oficina de Amalia que le pidió hace meses ese favor.
4.
Paf paf paf, y el talco ya no estaba. El ascensor llegó pero Julián seguía mirando sus zapatos negros.
Pensó en pegar y desaparecer, le gustaría hacerlo con Martina, con Britez y Cremonte, con Sandra, pero no con Lucas. Con Lucas no. No importaba que doliera. Extrañaba su olor fresco de menta, como si su cuello comiera una pastilla y respirara para adentro en invierno. El ascensor bajó los 12 pisos y cuando frenó sintió como que una cuerda le tiraba de la panza y creyó que estaba vacío por dentro.
5.
Leyó que Marechal escribió “con el número dos nace la pena” y cerró el libro sin marcar la página. Se puso los pantalones que tenía en uso, le gustan así los pantalones: cuando no hay que esperar a que se amolden a las piernas. Se lavó los dientes y le salió sangre, pero se siguió lavando y cada vez más fuerte.Salió del baño y fue a mirar por la ventana, la gente en la calle no miraba para arriba casi nunca. Ella sí.
Barrió, pasó el trapo y terminó de ordenar el primer cajón. Prendió la tele pero la apagó enseguida. Buscó un cd pero le parecieron que todos los había escuchado hace tan poco que no valía la pena repetir. Se miró las uñas y se comió las dos que tenía largas. Después hizo una lista, y la tachó. No tenía más sueño.
Se sentó en el sillón y cruzó las piernas, miró a la mesa y el libro. Con el número dos nace la pena pensó y dijo: Sí, en voz alta, pero como estaba sola nadie le respondió.
jueves, 22 de septiembre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
amuleto
bolaño me voló la cabeza
entre los baños de 1968 y la madre de todos los poetas
gente que no se quien es, pero que quiero saber
y los franceses dan 3 besos por la igualdad, la libertad y la fraternidad
viernes, 16 de septiembre de 2011
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