lunes, 22 de febrero de 2010

Donde comienza la tristeza, donde se nubla permanentemente,donde no queda un sitio imaginablepara depositar nuestros quehaceresnuestro cansancio diario,las melancolías que por adentro se nos aparecen;en el lugar feroz en que vidaes un tránsito deseado hacia la muerte;donde no existe más que la esperanza de una urgenteb ...revedady para siempre;por esos laberintos anduvimosencima de las cosas conocidas y habituales que sequieren,con un compañerismo elemental;distantes de los sueños de la gente.Edificamos nuestro mundo propio,intransferible, únicoy personal y ausente;lo fabricamos por las nochesflorecidos en los bancos de las plazas verdes.Desde distintos lugares, quizásrecordemos lo mismolos dos.Probablemente.