jueves, 22 de marzo de 2012

Rauch II: conversaciones

Después de la siesta fuimos a darle las pastillas de la merienda a la abuela gorda. Poca gente sabe que "la abuela gorda" se llama en realidad Elba Eufemia. Arrancamos de nuevo en el 4L con Daniela y Tato. Llegamos y la puerta estaba abierta.

- las estaba esperando, estoy aburrida, me comí un churrasco- dijo la abuela todo seguido y con voz lánguida y gangosa.
- poné el agua abuela.

Tato me pidió que sacara de la bolsa las pastillas y que me fijara en el papel cuales eran las de la tarde. Yo lo hice. Todos los nombres eran complicados, no entendía todas las letras que había escrito el médico. 
El otro día se pudrió todo porque los mormones quisieron bautizar a la abuela gorda para sacarle el diezmo, o algo así entendí yo.

- No me voy a bautizar nunca porque tengo que dejar de fumar, ¿y vos me ves a mi dejando de fumar?- cuestionó Elba pero nadie respondió, aunque todas pensamos: "no, no te vemos dejando de fumar"

Cuando ya íbamos por la tercera ronda de mate, una ronda algo extraña porque la que cebaba era la abuela, llamó la tía Miriam.

- Estoy acá con mis nietas, está Tania y esta chica alta que no se el nombre. ¿cómo te llamas vos?
- María
- Ah se llama María y se acaba de pelear con el novio, ahora se va a enfermar y morir sola.

Daniela y Tato se agarraron la cabeza, pero yo no. Yo creo que me reí, me parece, no se no me acuerdo.
Nos fuimos un rato después, le explicamos a Elba que no la podíamos llevar a Ayacucho con nosotras. No le gustó no poder ir. Tato la conformó con ir al baile de campo el domingo, en el bar que se llama AMAR.

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Pasamos a bucar a Román para tomar un helado y jugar a los jueguitos. Él estaba bañado, vestido y peinado para la ocasión. Está en la sala roja del jardín y ese día había tenido el cumpleaños de Brisa, una compañerita.

- Yo metí así de goles - dijo y mostró 9 dedos diciendo que sí con la cabeza.
- Ah pero sos un capo - respondimos con Tania
- Sí, pero Martino me hizo la falta un montón de veces

Román tiene unos rulos así como de dibujitos, o de novela de brasileros no sé... muy increíbles Además tiene una dulzura especial al hablar y lo sabe.

- ¿ De qué cuadro sos?- le pregunté, con esa acostumbrada imaginación que se tiene al hablar con los niños.
- De river, de boca y de Messi. 

Entramos y encaró derechito para las carreras de autos, lo entendí porque yo fui directamente al mismo lugar: creo que es lo único que valía la pena. Los lugares de jueguitos son tristes, con esas luces rojas o violetas...las fichas, las monedas y ese ruido a poca música. Me gusta decirle " fichines" a esos lugares.

Román llegó en el puesto 40° a la meta. Y cuando en la pantalla se leía bien grande: GAME OVER, él empezó a saltar y a gritar: ¡¡gané gané salí primero!!. Ahí lo empecé a querer más.

Antes de ir a tomar el helado nos contó que iba a tener un primo.

- Entonces la mamá, que ahora está pequeñita, se pone gorda. Y después hace fuerza fuerza fuerza y le salé Emilio por el culo.
- ¿Estás seguro Romi?
- Sí, a mi mamá le pasó lo mismo con Renzo.

En la heladería pidió de amarillo y blanco, y le sonrió a la heladera que también se derritió con esos rulos.

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El domingo a la noche, cuando la abuela salió del baile de AMAR la llevamos a su casa.
Nos contó que no había bailado pero que la amiga de ella sí, con uno del campo que parecía más joven.
La amiga, que también venía en el auto, dijo: "Sí, parecía de 43".
Nos despedimos de las dos y yo le dije a la abuela gorda: "Chau abuela, portese bien"
El 4L arrancó cuando la abuela empezó a agitar un dedo de la mano y a gritar:
- me porte bien, no bailé ni una pista!!! NI UNA PISTA!!!