martes, 8 de junio de 2010

Aunque me fuercen yo nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor


Lluvias eran las de antes



-¡Qué manera de llover!- dijo el mono.

-¿Llover? Já, -dijo el sapo- no me haga reir, m'hijo. Lluvias eran las de antes.

-¿Si, don sapo?

-Si sabrá de lluvias este sapo.

Figúrese que yo supe estar en el diluvio universal.

¿En el diluvio universal?

-Y en otro montón de diluvios.

-Cuente, don sapo, ¿cómo eran las lluvias antes?

-Los que andaban tristes eran los tigres. Apenas veían una nubecita en el cielo y ya corría a esconderse.

-Entonces los tigres de ahora son más valientes.

-¿Tigres de ahora? Já. No me haga reir. Tigres eran los de antes.

-¡Pero le tenían miedo a la lluvia!

-¿Miedo? Qué iban a tener miedo. Es que llovía tan fuerte que se les borraban las manchas. ¡Si sabrá de tigres este sapo!

-¿Y usted andaba en medio de los tigres?

-¿En medio? No, m'hijito. En medio no. Arriba de los tigres, domándolos. Fui el mejor domador de tigres de mi época.

-¿Y no lo asustaban los rugidos?

-¿Rugidos? ¡Quién les habrá enseñado a rugir sino este sapo! Y eso que rugidos eran los de antes. ¡Qué manera de rugir! Parecía que era el fin del mundo. ¡Qué tiempos los de antes!

-Me da envidia, don sapo. Pero ésta también es una época peligrosa.

-¿Peligrosa? Peligros eran los de antes. Pero toda gente valiente. Y más los sapos. Este mundo ha cambiado, m'hijo.

Un ruido de hojas y ramas quebradas se oyó entre los árboles, y el sapo de un salto se zambulló en la laguna.

-Eh, don sapo -dijo el mono-, no dispare que es sólo un tigre.

El sapo asomó los ojos en medio de la laguna y contestó:

-¿No le dije que el mundo está cambiando? ¡Sapos eran los de antes!