miércoles, 25 de junio de 2008



Ambos estaban contentos de que no hubiese más tiempo. No se podía llamar felicidad, pero era una breve alegría, un descanso en una escalera difícil.
Los dos sabían que los pocos minutos que faltaban serían cortos, sinceros, reales. Las vueltas y los dramatismos estaban atrás. No tenían miedo, ni impaciencia, solo ganas. Se escondieron abajo de unas cajas y respiraron hondo.
Si era, iba a ser el viaje de sus vidas.

2 comentarios:

La Maga dijo...

que lindo maria,no se de quien se trata pero me hizo recordar un poco lo que me pasa en este momento con mi novio,planeando nuestras primeras vacaciones de invierno juntos.Hay muchas ganas de irse!!

besotes

las mismas murgueras de siempre dijo...

eyyy pagolo soy lau !!

con la ju nos hicimos un blog!


besooooooooooooooooo